NO HAY PUEBLO VENCIDO: UNIDAD DE LOS PATRIOTAS

Ayer y Hoy.

Balance Histórico

“ … Una revolución es más vigorosa cuando deja de ser instintiva en el colectivo, cuando se hace conciencia, cuando su teoría es comprendida, elaborada y reelaborada por las mayorías, de no ser así tenderá a ser consumida por la rutina del pensamiento anterior, que sustentado en la 
realidad de sus instituciones (nacidas todas del hambre, el miedo y la
ignorancia ) se aposenta en la conciencia de nuestra gente y no les permite
saltar, tomar la alegría como bandera, liberarse de la parálisis, conduciendo
finalmente a reestablecer el viejo orden contra el que se ha insurgido. …”

Las gestas que arrancamos en febrero 89; para muchos de nosotros y nosotras es tiempo (¡presente!) de contradicciones: llantos y sonrisas, enfrentamientos y huidas, memorias y olvidos, compromisos y traiciones, nacimientos de mundos y muertes de consanguíneos.

Nunca antes un pueblo entero, al unísono, había gritado tan arrecho y tan alto, tan indignado y tan decidido. Los días 27 y 28 de febrero del año 1989, El pueblo de Venezuela vivió su más brutal represión del estado burgués, como respuesta a la rebelión popular frente a las medidas neoliberales tomadas por Carlos Andrés Pérez de acuerdo a los lineamientos FMI, perros fieles de la oligarquía.

En febrero 89 se inician los tiempos de autonomía y protagonismo de la gente común y silvestre. Año bisiesto como para partir la historia y empezar a protagonizar nosotras y nosotros, nuestros procesos sociales, políticos, económicos y culturales. ¡Febrero, Febrero, Febrero Hasta Vencer!; gritamos desde aquellos días de la coñaza colectiva y quienes luchamos con nuestras bitácoras repletas de sueños y con la certeza que vivimos en la búsqueda de la dignidad humana, la distribución igualitaria de las riquezas y la justicia social, encontramos en Febrero 89 la sabiduría, sacrificio y nobleza de nuestro pueblo, encontramos un mandato ineludible que nos dijo: ¡No Hay Pueblo Vencido!

Esta fecha marca el inicio, del posterior proceso de construcción de una democracia participativa, de carácter cívico–militar. Entonces, impulsamos desde las asambleas de barrios la participación y el protagonismo de la gente como principios irrenunciables del Autogobierno Comunal, nos anotamos con las cacerolas de las doñitas, con los pitos de los chamos, con las revueltas estudiantiles, con las marchas y contra marchas de los trabajadores (as), con las corridas de los buhoneras (os), con la justa lucha de l@s campesin@s y l@s aborígenes de estas tierras, nos anotamos en todas las luchas por la Patria Buena, como consecuentes constructores de sueños y profesionales de la esperanza; también nos anotamos junto al pueblo armado el 4F y 27N con los gritos de Zamora de ¡Horror a la Oligarquía!, ¡Tierra y Hombres Libres!, con la gesta aún incompleta de Bolívar por la Soberanía e Independencia del colonialismo y el llamado de ¡Originalidad Americana! Como gustaba decir a Simón Rodríguez y como utilizaremos en este documento (originaria) como el Ave Fénix de Nuestra América.

¡No Hay Pueblo Vencido!; seguimos gritando, porque con tantos recuerdos febrerinos de montoneras, se nos hace propicias estas palabras para afirmar que, en la Bolivariana Venezuela, cualquiera que desee interpretar el actual proceso social y de por qué se sostiene, no encontrará razones suficientes, ni en la política gubernamental, ni en las organizaciones sectoriales, gremiales y partidistas. Sólo al ver en su esencia al pueblo humilde, sencillo y trabajador de las comunidades populares, verá el gran hormiguero invisible custodio de todas las claves de construcción, sostén de la legitimidad de los actores del actual cuadro de poder y mesa del proyecto de los fabricantes del futuro inmediato.

Desde los Protagonistas del Sacudón A la Juventud Vencedora 27 de febrero: dos generaciones después.

Hay que definir las “generaciones políticas” para entender el impacto del 27 de febrero.

Nosotros somos hijos de la generación que hizo el 27 de febrero, nosotros NO lo hicimos, éramos niños o no habíamos nacido aún y nos marcó como sucesores de un pueblo en rebelión. Nos referimos a la generación que hoy tiene de 28 a 42 años. Prácticamente no hubo un discurso que no escucháramos o enunciáramos que no pusiera el hito del “27” como el punto de inflexión, del nacimiento político de una generación. No presenciamos su carácter “protocolar” puesto que toda enunciación sobre el 27 era sentida de manera directa, tanto en su lectura insurrecta como en su lectura antirrepresiva. Prácticamente, la lectura que de él hicimos nos definió políticamente, como pueblo y como comunidades populares.

Pero después de nosotros viene otra generación. La que hoy tiene de 15 a 28 años. Hay que recordar que El 44,8% de la población venezolana tiene menos de 24 años. Más de la mitad de la población no vivía cuando el Caracazo. Esta vivió el caracazo solo como planteamiento protocolar. No solo porque no había nacido cuando el 27. Si no porque se formó políticamente fuera del marco de los acontecimientos históricos que dieron emergencia al chavismo. Tampoco vivieron el triunfo de Chávez en el 98 o eran muy pequeños. El 27 además no tuvo mayor peso sobre esta generación en términos de imaginario porque hemos vivido una década de muchos sucesos recientes como las Guarimbas, la guerra económica, la muerte de Chávez que además ha tenido mucho impacto en las redes y en la cotidianidad de la gente. Entonces tenemos una generación entera que conoce del Caracazo como quien conoce de un acto protocolar dígase 12 de febrero o 5 de marzo.

Hasta ahora hablamos de tres generaciones. Los que hicieron el Caracazo. Sus hijos y los hijos de sus hijos. Si hubo una “generación Caracazo”, hubo otra, la nuestra, que es la generación Chavista y una tercera generación en cuestión: “los hijos de los chavistas”, quienes no necesariamente son chavistas. Veamos.

Esta última generación que algunos llaman Z. Nosotros podríamos identificarlos como los “hijos de los chavistas”, los hijos de los que vivieron el triunfo electoral de Chávez hace ya 20 años, pero no lo vivieron. Son los jóvenes que hoy tienen de 15 a 24 años. Eran niños aun o muy jóvenes cuando murió Chávez hace ya 5 años.

Los “hijos de los chavistas” están “saliendo al ruedo” en un período de guerra económica y de cambio conceptual en la mediática. De hecho, como generación está marcada porque nacieron, independientemente de su status económico, en un cambio de paradigma como el que no vivió ninguna generación anterior. Por ejemplo: no tienen empatizan con la TV ni la Radio o periódico a quienes nos tachan de “analógicos” y “disfuncionales, pero el Celular es su fuente infinita de mensajes políticos y culturales. Naturaliza Internet, no se imagina un mundo en el que no exista. Con el tema de la migración y las redes, reciben a diario mensajes de compañeros del barrio, el liceo o universidad que viven experiencias fuera del país.

Pero en la política también tienen notables diferencias con las generaciones anteriores. No habían nacido o eran muy pequeños en el golpe de 2002 (fundacional al Chavismo), no tienen referencias al respecto, que no sean las protocolares. El principal acontecimiento que vivieron fue la muerte de Chávez. Han visto una “rebelión de elites” y una “respuesta oficial”. Pero no han visto “masas desbordadas”. La política no la ubican en un “auge popular” que “toma poder” como las dos generaciones anteriores, sino más bien en la lucha de “minorías políticas” que monopolizan la TV nacional. Es decir, se miran externos a la diatriba política. También vivieron y algunos formaron parte de las Guarimbas bajo una concepción “antipolítica” que no fue encauzada por el liderazgo político opositor, esto quiere decir, que pueden ser convencidos hacia una idea popular y clasista de la política chavista.

La idea de “Irse de Venezuela” entró de manera impactante en su imaginario, si bien es una tendencia creciente en todo el sector popular, se vive de manera “desenfrenada” en esta trama generacional, quienes reciben a diario mensajes de sus compañeros desde otros países y por ende, en contacto directo con otras realidades. Y, aunque son jóvenes criados en familias chavistas, que vienen de la escuela y el liceo público, que fueron beneficiados por muchos programas alimentarios, educativos y de salud, no compartieron el imaginario del auge del chavismo, sino que vivieron fue la muerte de Chávez como hito fundacional de su vida política y esto debe ser analizado con rigor.
Independientemente que ninguna política tuvo como norte la ideologización, esta generación surgió antipolítica más que apática. Muchos podrán llamarle
“traidores”, otros se metieron a Guarimberos, bastantes ya se fueron del país,
pero volverán con riquezas y conocimiento de mundo, así que sigue siendo una
generación paradigmática. Puede acusársele de apática. Pero si la Revolución
Bolivariana no sabe cómo comunicarse con esta generación va a producir una
gerontocracia donde los que tienen más de 50 años gobernaran al menos dos décadas más y se convertirá indefectiblemente en enemiga de las nuevas generaciones.

Entonces hay que “desprotocolizar” el 27F. Hay que leerlo desde el barrio para tratar de reenclazar el conflicto que luce muy “atormentado” por la presión internacional a la que está sometido incluso en su alimentación más básica. No tiene sentido usar estos acontecimientos solo para auparnos entre camaradas, tenemos que producir un discurso a los hijos del pueblo que salió a la calle el 27 y a los hijos del Chavismo, para que comprendan que sus padres y abuelos hicieron el 27, el 4 y el 13 por el país y que lo hicieron cuando parecía imposible hacerlo y con la cara destapa.

Desde el Proceso Popular Constituyente A las comunas autogestadas.

Cada comunidad era un centro de conocimiento, sentimiento y acción con respeto a la naturaleza, al mundo invisible y a las demás. Cada una era consiente. Cada una era sujeto de su propio devenir vital. No construyeron
un nivel superior que conociera, pensara y decidiera por ellas, no hicieron
Estados, no delegaron su humanidad. Nuestros ancestros originarios y los
arrancados del África lo sabían bien y nunca separaron las enfermedades de las
palabras, los pensamientos de los pasos, los afectos de las piedras, el titilar de las estrellas de los impulsos secretos del corazón.

¿Cuál es la base o el fundamento de esto? Chávez solía repetir: Donde hay una necesidad hay un derecho, donde hay un derecho debe haber un Movimiento, donde hay un Movimiento deben estar los Partidos subsumidos en el Movimiento, empujando, proponiendo, acompañando, impulsando, coadyuvando sin tratar de secuestrarlo o dirigirlo a la fuerza. El Partido debe ser parte del Movimiento y no el Movimiento parte del Partido, porque apropiarse del Movimiento es liquidarlo y tratar de dirigirlo a la fuerza es Vanguardismo, es confundir la necesidad con la voluntad y esta inversión
termina abortando el derecho y disolviendo al Movimiento en los intereses de
las vanguardias y del Partido. Como dicen en el Movimiento de Los Sin Tierra de
Brasil: hay revolucionarios más interesados en construir un Partido, aunque sea
sobre las ruinas del Movimiento, que en levantar al Movimiento para hacer la
Revolución. De esta manera surge la mentalidad anti-partido, y la reserva que
mucha gente siente ante los dirigentes de Partido. Llegando al extremo de poner a la gente a escoger entre militar en un Partido, o ser parte del Movimiento Popular, como si se tratara de dos situaciones enfrentadas, yuxtapuestas y contradictorias.

Con el llamado a la conformación de un GPP y al Golpe de
Timón, Chávez se sale de la camisa de fuerzas, que piensa que hay contradicción
entre un Partido de Masas y uno de Cuadros, por ejemplo. Chávez piensa en el
Movimiento de la Multitud y en su organización en términos gramscianos, un
Movimiento contra-hegemónico que hace posible, desde su seno, prefigurar la
hegemonía que soporta la nueva Sociedad. Sabe que no hay contradicción entre la formación de un Estado Mayor y el surgimiento de formas inéditas de dirección colectiva y democrática que apunten hacia también inéditas formas de Poder. Entiende que un Gran Polo de la Patria es un espacio en formación permanente, acuerdo, critica y encuentro de los militantes revolucionarios, de los Chavistas, sean o no de Partidos, con esta decisión democratiza resitúa el
lugar de la política.

Por eso Chávez dice: “Chávez ya no soy yo”, porque Chávez es una fuerza que late en el corazón de un Pueblo y desde allí, citando a Bolívar, llama a la unidad, a esa unidad desde abajo, la unidad del Pueblo y en torno a esta construcción todo lo demás. Ni gobierno partidista, ni gobierno de élites, ni pacto de gobernabilidad entre cúpulas de Partidos. Los Partidos son órganos de síntesis de la política e instrumentos motorizadores de los Movimientos que hacen la totalidad del Movimiento General. Comunas autogestionadas, no Partidos dirigiendo Comunas. Desde esta concepción el gobierno debe ser la expresión del bloque social histórico en el Poder.

Por eso Chávez mantenía una permanente lucha contra el Sectarismo y los Grupismos. El Sectarismo es una de nuestras principales debilidades -decía Chávez-, que nuestras fallas y errores no sean excusa para la intriga, para las guerras intestinas. Que el enemigo no saque partido de nuestras miserias y debilite nuestra unidad. La crítica debe ser respetuosa, objetiva y oportuna; y debe ser procesada con altura para elevarnos por encima de nuestras diferencias. Chávez piensa el Movimiento como estado de conciencia y suma de prácticas, fruto de un conflicto no resuelto, un Movimiento contra-hegemónico que cree la dualidad de poder que haga posible ir configurando desde su seno la pulverización del Estado Burgués. La concepción de conflicto en Chávez implica
la atención a las contradicciones propias de la situación  que genera el Movimiento. Por eso pensaba que a veces teníamos que estimular el conflicto. “Avanzar de conflicto en conflicto”, decía. Por eso piensa un Gran Polo de la Patria, como lugar heterogéneo, como espacio de la diversidad, el lugar de los muchos lugares y de los distintos tiempos, el sitio donde se sintetiza y se
visibiliza la complejidad del proceso de organización que el Pueblo se ha dado
a sí mismo, para dirimir sus diferencias, para ejercer la crítica, para reactivar la Potencia y construir la “Potestas”. Es decir, el punto de partida para avanzar hacia una nueva legitimidad movimentista.

Chávez imagina al GPP como el deber ser de una máquina política productora de hegemonía, un espacio político que integra a todo el Chavismo, es decir, a la diversidad de corrientes, tendencias y liderazgos que expresan la parcialidad en una totalidad. Mientras la lógica del Capital organiza confiscando, petrificando, coagulando, gangrenando al Movimiento Popular en instituciones, en jerarquías y en funcionariados que expresan el monopolio de la fuerza y el uso vertical del Poder; ante todo eso debe surgir una nueva lógica que se manifieste como flujo de relaciones impulsada por lo que Gramsci llamaba la Corriente Histórica.

¿Seremos capaces de articular el Poder de otra manera? desconcentrándolo alrededor de un centro de mando, distribuyéndolo, devolviéndole la soberanía a todos y cada uno de los ciudadanos en la medida y en el mismo movimiento en que se logra el paralelaje alrededor de una voluntad política común, para que así el Poder se transforme en instrumento de construcción no de coerción. Pensar el Poder de esta manera significa también intervenir la lógica y la naturaleza de la forma-estado actual y sus Relaciones de Fuerza y de Poder. ¿Será esto lo que El Presidente Maduro está planteando?

La Reelección de Nicolás Maduro Moro

Y el fortalecimiento del Poder Popular

…Si algo ocurriera, repito, que me inhabilitara de alguna manera, Nicolás Maduro no sólo en esa situación debe concluir, como manda la Constitución, el período; sino que mi opinión firme, plena como la luna llena, irrevocable, absoluta, total,

es que —en ese escenario que obligaría a convocar como manda la Constitución de nuevo a elecciones presidenciales— ustedes elijan a Nicolás Maduro como presidente de la República Bolivariana de Venezuela. Yo se los pido desde mi corazón. Es uno de los líderes jóvenes de mayor capacidad para continuar, si es que yo no pudiera —Dios sabe lo que hace—, si es que yo no pudiera, continuar con su mano firme, con su mirada, con su corazón de hombre del pueblo, con su don de gente, con su inteligencia, con el reconocimiento internacional que se ha ganado, con su liderazgo, al frente de la Presidencia de la República, dirigiendo, junto al pueblo siempre y subordinado a los intereses del pueblo, los destinos de esta Patria.

El inmortal Hugo Chávez, Comandante de Rebeliones.

La idea del Presidente Maduro de llamar a un Gran Congreso de todas las fuerzas y corrientes del Chavismo, finalizando con una convocatoria a un Congreso del Consejo Patriótico de Partidos del Gran Polo Patriótico “Simón Bolívar”, permitirá afianzar el espacio y legitimidad del GPP para relanzar al proceso mismo.

Los Consejos Presidenciales del Poder Popular, fruto de los Congresos de las distintas fuerzas sociales con o sin expresiones en movimientos, es un punto de avance que reactivará la Potencia Originaria del Poder Constituyente y que, junto a un Congreso Unitario de todos los Partidos en igualdad de condiciones, es una medida política que se proyecta como el reencuentro con el pensamiento del Presidente Chávez. Esta medida le da continuidad y concreción a lo que Chávez llamó El Golpe de Timón.

Imaginamos que la convocatoria del Presidente Maduro a la reactivación del GPP, desde sus bases populares de Partidos y Movimientos Sociales; y desde allí, su llamado a la creación de los Consejos Presidenciales (cuyas decisiones tienen rango ministerial, como ha anunciado), obedecen a la necesidad de salir del laberinto resituando las cosas, en sintonía con la intención original del pensamiento de Chávez. De donde entendemos que el poder popular sin referentes concretos es una cáscara vacía. Sin ejecutoria de sus decisiones y veredictos una estafa al pueblo. El poder popular es un ejercicio directo de las mayorías y de sus organizaciones de base, no es una instancia vacía llena de sillas y papeles. En el escenario de la lucha de clases el poder popular tiene que mostrar sus dientes, no es posible desmontar la guerra mostrando a cada momento debilidad, es necesario acumular fuerzas dignas para la convocatoria y movilización, para la persuasión y ofensiva de los más en la calle. El gran hormiguero Invisible del que hablamos, tienen la responsabilidad de fortalecer esta capacidad de defensa, de persuasión y ofensiva del pueblo, generando para ello los instrumentos y condiciones que crea necesarias. Visto así para nosotras y nosotros lo político es lo social, para nosotras no hay distancia entre la toma de decisiones y los asuntos cotidianos de las mujeres y los hombres, para nosotros la paz se construye junto a la justicia, para nosotros la coherencia entre el tiempo del hombre y el tiempo del mundo, es precisa.

Los Campos de Acumulación de Fuerzas Dignas 

En el camino de las comunidades

El Programa de los Sectores Populares 

En el Plan de la Patria

Al final de las palabras pronunciadas, que todos vean, el hermoso y espléndido vuelo de la Serpiente Emplumada Nuestra América capaz de construir la más intensa de las utopías. En su vuelo se muestra la voluntad insurrecta de los pueblos que luchan por su propia historia, y en sus alas se relatan todos los caminos por los que volvemos para la construcción de soberanía en la razón de todos.

Seguimos en la disyuntiva si hacernos flecheros de nubes o escudero del viento. Cada comunidad tiene la posibilidad de ver integralmente al mundo desde la suma de sus asuntos humanos, desde las relaciones que construye en el diario vivir, desde la vida comunal integral, se realiza la prefiguración de un proyecto civilizatorio. Para nosotros lo político es lo social, para nosotros no hay distancia entre la toma de decisiones y los asuntos cotidianos de las mujeres y los hombres, para nosotros la paz se construye junto a la justicia, para nosotros la coherencia entre el tiempo del hombre y el tiempo del mundo, es precisa. Como precisa se hace la toma conciencia de la inmersa fuerza que tiene la comunidad, para plantearse los retos señalados para la Revolución Bolivariana. Creemos firmemente que en la medida en que nuestro pueblo pueda ver consecuencia y perseverancia en el cumplimiento de sus mandatos colectivos, de las reivindicaciones y de los sueños del más común de los juntos, rearmamos como práctica concreta la soberanía popular.

La nueva sociedad la construimos día a día desde nuestro entorno inmediato. Generando redes que se abren en pulpo apuntando al porvenir.
Desde consejos y columnas, desde comunas y movimientos surge el fermento subterráneo que hace explosión en nuestras vidas. Las relaciones  que asumimos, como producimos, como nos comunicamos, como nos organizamos prefiguran la sociedad que queremos pues son las relaciones que establecemos, las condiciones que forjamos reflejo y prueba de los cambios que proponemos. Pero no es en las grandes y evidentes relaciones, sino las menudas relaciones, las desapercibidas de la “gran opinión”, en las que se fragua el día siguiente de la historia humana. Situándonos en las circunstancias actuales es necesario por tanto abrir la senda del reencuentro y la reconstitución de las agendas de trabajo fundamentales, campos de acumulación de fuerzas dignas, básica construcción para la organización necesaria y posible de las multitudes. A sus espacios asamblearios y militantes está convocado todo aquel que sienta que hace parte del legado rebelde que nos han dejado las corrientes históricas de lucha clasista y liberadora en nuestra Bolivariana Venezuela, pero además toma franca distancia del ejercicio oportunista y meramente sobreviviente que ha ahogado al movimiento popular dentro del charco de la burocratización, la partidización y la despolitización. Estando conscientes que esta reconstitución es “Otro Momento”, de una nueva historia que recoge de todos estos años al menos la inmensa experiencia que nos hemos permitido vivir, es también una forma de aportar a la gigantesca energía que necesita la Revolución Bolivariana para profundizarse y hacerse irreversible.

Hablamos de una agenda de encuentros que pasan por debatir y establecer estrategias de construcción orgánicas que nos permitan definitivamente empezar la larga fabricación de esa esa nueva sociedad por la que batallamos. El establecimiento por fin de las TOPARQUIAS de las que nos habló Simón Rodríguez. Nos referimos a:

A. Construcción y estrategia productiva. Por la creación de las comunidades autogestionarias, el control obrero y los sistemas de distribución e intercambio para “otra economía”: Encuentro por la producción libre y asociada…

B. Construcción y estrategia comunicacional. Por un sistema libre y militante de comunicación: Encuentro de entrompe y quiebre comunicacional…

C. Construcción y estrategia nuestra americana. Por el fortalecimiento de una estrategia continental desde el debate y el acuerdo de resistencias populares nuestra americana: Encuentro Nuestra América, soñarte es posible, luchar es quererte…

D. Construcción y estrategia programática: Por la elaboración de un programa nacional de lucha sustentado en las más diversas prácticas concretas territoriales: Taller nacional de geopolítica de las comunidades y cartas de lucha… 

E. Construcción y estrategia orgánica común: Por la “organización necesaria” para el copamiento y control territorial a partir de los tejidos estratégicos que estos encuentros nos han permitido empezar a crear y todo aquel que su sume su voluntad a este reto: Asamblea Nacional Constituyente de Comunidades Organizadas, Movimientos Sociales y Pueblos en Luchas Revolucionarias y en Resistencia al Gran Capital, al Imperio y sus lacayos.

F. Construcción y estrategia de defensa integral: Por el restablecimiento de una fuerza de defensa integral y autónoma de los pueblos en luchas: Encuentro de la Selva de Candela…

Creemos, sin lugar a dudas, que el Programa de los Sectores Populares se encuentra recogido en el Plan de la Patria presentado por el Comandante Hugo Chávez al pueblo venezolano en 2012. en ese plan se sintetizan nuestras aspiraciones y luchas históricas, la construcción del estado comunal con sus propios sistemas de producción, distribución, comunicación y defensa, la lucha contra el monopolio y el latifundio urbano y rural, la milicia como reconocimiento del papel del pueblo todo en la defensa integral de la nación, el sistema de innovación y reconocimiento de la creación y el saber popular como aporte a la construcción de una ciencia y tecnología desde y para el pueblo.

Nosotros (quienes suscribimos este documento) mujeres y hombres irredentos, insumisos e insensatos, insertos desde tiempos y no tiempos, en la corriente histórica-social, nacidos muchos en esas dinámicas de construcción, “originalmente” hijos de la crisis de la izquierda, azadón, cosecha y estiércol de esta siembra, con la memoria de nuestros ancestros y con los sueños justicieros de siempre, nos permitimos decir que las comunidades en lucha y los trabajadores venezolanos tienen y pueden desde la riqueza de su acumulado histórico, en pensamiento, experiencia y fuerza, desde su propio proyecto y desde su propia metodología, construir una fuerza social que en sí misma, refleje los cambios que propone, y que sea tejido sostenedor de la lucha histórica que aún está por avanzar hacia sus metas más elevadas.

Nicolás Maquiavelo trabajaba su pensamiento desde categorías asociadas a divinidades griegas, decía que la audacia es un cristal que nos permite ver a la diosa oportunidad en toda su magnitud, una divinidad invisible para cualquiera que no tenga los instrumentos para observar el tiempo político.
Hay un refrán que dice: “la oportunidad la pintan calva y pasa rápido”. Esta idea nos viene de la edad media. La Diosa Oportunidad era una bella mujer calva con largas trenzas en la parte de atrás de su cabeza. Se movía tan rápido que apenas si podíamos verla, por eso había que estar muy pendiente del paso de la oportunidad para estirar rápidamente y de manera audaz las manos y hacerse de las trenzas, porque como todos saben la oportunidad nos lleva a la fortuna. No perdamos esta nueva oportunidad, coronemos con éxito este nuevo año, iniciando una etapa que abra las puertas del porvenir a la Revolución Bolivariana: La etapa de la consolidación definitiva del Poder Popular y la Democracia Directa.
En la letra del padre cantor “…Es de noche, y desandando la historia a trote
limpio oigo que pasa relinchando algún caballo, no sé el color, pero en la
oscuridad lo que importa son los pasos. Y aunque el pueblo parezca aletargado
estoy seguro que conserva en la memoria que alguna vez, en algún sitio de la
historia, galopó sobre esta tierra ese caballo, y que hoy nos dice vamos, que
hay que empujar el sol, que ha estado detenido en mala hora…” Queremos
también brindar un abrazo fraterno y solidario a cada compañero y compañera
conscientes de parir desde la construcción comunal el insumo volcánico capaz de levantar la patria de todas las patrias

Con fervor militante y en conciencia colectiva:

Alegres, Subversivos y Siempre Desobedientes

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