HAU YURU. (Parte II).

UN DOCUMENTAL URGENTE Y NECESARIO

La constitución venezolana, aprobada en 1999, reconoció el derecho originario de los pueblos indígenas a los territorios donde han vivido desde la antigüedad.

El reconocimiento de este derecho comenzó con un proceso de autodemarcación de los territorios históricamente ocupados por los indígenas Yukpa, en conjunto con el estado venezolano. A partir de entonces, se intensificó una disputa violenta sobre la propiedad de la tierra, en una región rica en recursos naturales y tradicionalmente conflictiva, debido a su proximidad a la frontera colombo-venezolana.

Después de varias décadas, más de 10 yukpas han sido asesinados, encarcelados injustamente, maltratados, perseguidos por ganaderos y terratenientes, en complicidad con funcionarios corruptos de las fuerzas de seguridad y grupos paramilitares. En este contexto de extrema violencia en la Sierra de Perija, este pueblo sigue resistiendo.

Ana María, Anita, Guillermina, Marys y Lucía fueron testigos y protagonistas de esta historia que debe ser contada al mundo. Su lucha ha trascendido las parcialidades políticas que se disputan hoy día por el control del gobierno en Venezuela. Y son perseguidas igualmente por ambos bandos.

Por este motivo, estamos convencidas de que visibilizar su historia y la oportunidad de participar en festivales internacionales de cine y otros espacios cinematográficos generará el impacto necesario para atraer la atención de las organizaciones de derechos humanos y organizaciones indígenas internacionales que pueden desempeñar un papel de apoyo y acompañamiento a este pueblo originario. Además:

* Dos organizaciones que acompañan y apoyan la lucha del pueblo Yukpa recibirán un porcentaje de cualquier recaudación o ganancia vinculada con la futura explotación de derechos en torno a Hau Yuru.

* Varias recompensas de esta campaña han sido diseñadas para generar un beneficio directo para las mujeres indígenas que forman parte de esta historia.

PREDECIR LO IMPREDECIBLE

Venezuela es un territorio altamente inestable, que llena todos los días las páginas de los periódicos: inseguridad, inestabilidad política, hambre e incluso cortes generales en el suministro de electricidad. Sin embargo, estos no son los mayores desafíos que enfrenta esta producción, ya que la Sierra de Perijá es un territorio verdaderamente olvidado, sin recursos ni atención desde hace décadas décadas. Al ser conocedores del terreno, y personas familiarizadas con la zona, el equipo creó un modelo de producción que tiene en cuenta las condiciones particulares de la región.

Con respecto a la seguridad de nuestro equipo durante el rodaje, es importante recordar que no filmamos «a» sino «con» los Yukpa. Ellos forman parte de nuestra producción: como protagonistas, como aliados y como una red de logística y seguridad en la región.

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